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La talalgia o dolor en el talón puede ser un síntoma más de una afección sistémica, como pueden ser problemas vasculares o neurológicos, pero generalmente aparece por una causa localizada en el mismo talón. En el origen del dolor pueden estar los tejidos blandos (tendones, bursas, fascias) o los huesos, y en numerosas ocasiones varios de ellos.

La causa más frecuente de talalgia en el adulto es la fascitis plantar, que causa gran incapacidad y malestar. Sin embargo existen otras causas menos comunes que deben tenerse en cuenta en el diagnóstico para no equivocarnos con el tratamiento. La fascitis plantar es debida a un uso repetitivo o excesivo de la fascia plantar, y puede estar provocada por: alteración de la biomecánica del pie, obesidad, pies cavos, atletas y deportistas o ser un síntoma más de un proceso inflamatorio sistémico. Se manifiesta por dolor de aparición gradual en la planta del pie, después de un prolongado período de reposo y mejora con la actividad (es muy común el dolor al levantarse de la cama que se calma con los primeros pasos). Suele ser unilateral, aunque puntualmente aparece en los dos pies, generalmente primero en uno y después en el otro, probablemente por “huir” del pie que molestaba primero y sobrecargar el otro. En la exploración física aparece un dolor localizado a la palpación en la porción anteromedial del calcáneo que se incrementa con la flexión dorsal pasiva de los dedos del pie.

fascitis plantar

La atrofia de la almohadilla grasa del talón que aparece en corredores y obesos, es otra posible causa menos frecuente y origina un dolor más difuso en todo el talón, no tan localizado como el de la fascitis plantar. Una duda típica del paciente es que en las radiografías se puede visualizar un espolón calcáneo, si bien no siempre está presente y su presencia no implica dolor . Aunque la fascitis plantar puede ser de fácil diagnóstico, es siempre recomendable la asistencia a un especialista. Nos pondría en alerta un fuerte dolor en el pie que se agudiza al levantarnos por las mañanas, se suele calmar con los primeros pasos y que puede aparecer o no de nuevo a lo largo del día. Es una de las patologías en consulta más frecuentes en atletas, profesionales o no, en personal militar y en la población general sedentaria. Aunque se piensa que es una lesión producida por sobrecarga mecánica crónica o por sobreuso de larga duración (microtraumatismos repetidos) su causa no está aún completamente esclarecida. En los atletas, especialmente en corredores, suele iniciarse tras un cambio en el programa habitual de entrenamiento o por una aumento de la carga en los mismos. Y en la población general no deportista suele aparecer tras un aumento de las horas que están de pie, caminando y/o subiendo escaleras o tras un aumento brusco de peso (frecuente en embarazadas).

TRATAMIENTO La mejoría se experimenta de forma más rápida y completa cuanto más precozmente se comienza el tratamiento. Así, si se empieza antes de las primeras seis semanas del inicio de los síntomas el pronóstico es más favorable. No obstante la situación se cronifica aproximadamente en un 10% de casos. Se ha visto que si los síntomas duran más de seis meses el riesgo de cronicidad se incrementa. Existen diversos tipos de ejercicios (especialmente de estiramiento y de fortalecimiento regional) que son los elementos clave del tratamiento. El masaje local con crioterapia también es muy eficaz, siempre protegiendo la zona con un calcetín grueso o una toalla, y por períodos no superiores a 15 minutos cada hora. El tratamiento con AINES puede ayudar, aunque en la mayoría de los casos sólo es una ayuda a los demás tratamientos, debiendo ser el principal la detección de la causa que ocasiona la fascitis. En caso de ser la causa un problema de pisada (exceso de pronación, supinación, pies cavos, insuficiencia del primer radio, …..) el tratamiento con plantillas puede ser imprescindible para resolver el problema. Pero no sirve cualquier plantilla, debe ser una plantilla realizada por un podólogo especialista en biomecánica tras una exploración en estática y dinámica de tu pisada, además de corriendo si eres deportista. La falta de respuesta a tratamiento conservador nos obliga en ciertos casos a la evaluación con pruebas complementarias (ecografía y resonancia). Los deportistas son un grupo vulnerable a esta dolencia. En el grupo de atletas (corredores de maratón, media maratón, triatlón, personas que utilicen la carrera diaria como forma de mantenimiento físico, salud o disminuir peso), no hay una causa específica de su aparición. Pero uno de los factores que pueden influir es realizar incorrectamente la biomecánica de la carrera. Para la mayoría nos resulta fácil el acto de correr ¿pero realmente lo hacemos correctamente? La respuesta la puedes tener en tu podólogo especialista en biomecánica.